Melatonina: qué es, para qué sirve y cuándo es útil en los casos de insomnio

Es la principal hormona implicada en la regulación de la oscilación entre sueño y vigilia, pero también está implicada en otros procesos fisiológicos

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¿Tú tampoco dormiste bien anoche? ¿Cuándo fue la última vez que descansaste del tirón sin despertarte ni una sola vez? Nos encontramos en un contexto en el que afloran los casos de insomnio, fruto de la ansiedad y de la incertidumbre provocada por la pandemia de Covid-19 y sus efectos. La falta de sueño puede resultar desquiciante y agotadora, por lo que no es raro que muchas personas busquen todo tipo de fórmulas y consejos para atajar el problema lo antes posible. Y aquí es donde entra en juego la melatonina, la principal hormona implicada en la regulación de la oscilación entre sueño y vigilia.

¿Qué es la melatonina y para qué sirve?

La melatonina es una hormona que se forma a partir del triptófano (aminoácido esencial que debemos tomar en la dieta) y que está implicada en muchos procesos fisiológicos. De una manera muy simplicada podría decirse que es útil en la patologías que se acompañan de trastornos del ritmo circadiano y del estrés oxidativo e inflamatorio.

Tal como recoge el Instituto Internacional de la Melatonina, en un principio se observó que era una molécula relacionada con la fisiología neuroendocrina, principalmente con la reproducción. Posteriormente se encontró que estaba implicada en la regulación de los ritmos circadianos, tanto endocrinos como no endocrinos, como el ritmo sueño-vigilia. Más recientemente se identificó como una hormona moduladora de la actividad del sistema inmunitario. Y hace unos años se demostró que es un potente antioxidante antiinflamatorio. Además de todas estas funciones, hoy en día también se sabe que es una hormona fundamental en la regulación de la función mitocondrial, para la producción de ATP, la forma de energía que la célula utiliza para todas sus funciones.

Su utilidad, por tanto, es mucho más amplia de lo que muchas personas creen y sigue siendo objeto de estudio. Tal como indica Darío Acuña-Castroviejo, Catedrático de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada y codirector del grupo de investigación que estudia los mecanismos de acción de la melatonina y su aplicación clínica, aún existe mucha desinformación sobre esta hormona debido a las numerosas publicaciones «sin control científico» que aparecen cuando se busca la palabra «melatonina» en Google. «Se escriben muchas barbaridades por parte de personas desconocidas o que no han trabajado con la melatonina. Actualmente la melatonina es un medicamento en la UE y el paciente debe acudir al médico (que en muchas ocasiones desconoce también lo fundamental sobre ella)», argumenta.

Prof. Darío Acuña-Castroviejo.
Prof. Darío Acuña-Castroviejo. – ABC

¿Ayuda en los casos de insomnio?

Con respecto a su uso en los casos de dificultades para conciliar el sueño el experto explica que, aunque se trata de una patología que debe ser diagnosticada y tratada por un médico, es cierto que ya hay consenso internacional que cita el uso de la melatonina como primer tratamiento de elección frente al insomnio, sobre todo si es a partir de los 55 años. El experto aclara, no obstante, que la melatonina es un medicamento sujeto a receta médica a partir de la dosis de 2 mg y que los suplementos que se pueden comprar sin receta contienen dosis tan pequeñas que sus efectos sobre el sueño son «mínimos». Además, al igual que sucede con otros fármacos, su consumo puede provocar interacciones con otros medicamentos o incluso puede producir mayores alteraciones del sueño si se consume a una hora inadecuada («se suele decir que se tome media hora antes de acostarse, pero eso no siempre es así», precisa Acuña-Castroviejo).

El uso de la melatonina como medicamento para el insomnio debe estar sujeto, por tanto, a prescripción médica y dependerá del tipo de insomnio y su severidad. «El diagnóstico debe incluir el estudio del cronotipo de cada sujeto y de su ritmo circadiano de melatonina endógeno para ver dónde está el problema y saber así tanto su dosis como cuál es la mejor hora para administrarla», añade el Prof. Acuña-Castroviejo.

¿Disminuye la melatonina con la edad?

La melatonina se reduce con la edad, concretamente su nivel comienza a descender a partir de los 35 años. De hecho a los 55 años tenemos ya cerca de un 40% menos de melatonina que a los 35. Esto hace que la capacidad de sincronizar los ritmos biológicos se empiece a perder. Se altera el ritmo sueño/vigilia y se refleja un déficit de sincronización interna. Pero además,la producción extrapineal de melatonina también desciende, y esta pérdida de melatonina reduce la capacidad de defensa antioxidante y antiinflamatoria del organismo, así como la capacidad de defensa de la propia célula, al disminuir la capacidad de generación de energía por parte de las mitocondrias. Por eso se habla actualmente del papel activo que tiene la pérdida de melatonina para promover el proceso de envejecimiento.

¿Puede la alimentación elevar los niveles de melatonina?

Pero a la hora de convertir la alimentación en una aliada para aumentar los niveles de melatonina en el organismo, el Profesor Acuña aclara que la absorción intestinal de la melatonina que contienen los alimentos es baja por lo que ni siquiera siguiendo una alimentación adecuada y saludable como la que se llevaría con la dieta mediterránea, por ejemplo, podría contribuir a restituir en el organismo la melatonina que se va perdiendo con los años.

A esto hay que añadir que las cantidades de melatonina que contienen los alimentos es escasa. Tanto es así que se expresa en «nanogramos» (ng), es decir en la milmillonésima parte de un gramo. Algunos ejemplos de alimentos que contienen una cierta dosis de melatonina son el níscalo o robellón (12900 ng/g), el boletus edulis (6800 ng/g), el café en granos tostados en la variedad arabica (9600 ng/g) o el champiñón común (6.400 ng/g), según los datos de «Dietary Sources and Bioactivities of Melatonin», publicado en «Nutrients». Por eso el experto insiste en que intentar llevar una dieta rica en melatonina apenas tiene efecto sobre los niveles endógenos. «Si se quiere recuperar la melatonina que se pierde con la edad, hay que suplementarla bajo consejo médico», explica.

¿Mejora con el ejercicio físico?

La relación entre melatonina y músculo esquelético ha sido recientemente analizada por el Insituto Internacional de la Melatonina, cuyo equipo ha concluido que el ejercicio físico aumenta la producción de melatonina, y que ésta tiene un efecto trófico sobre el músculo mejorando sus prestaciones.

Entre otras acciones, la melatonina aumenta la producción de ATP por las mitocondrias del músculo, mejorando su rendimiento, y evitando el daño muscular derivado del estrés oxidativo que sufre durante el esfuerzo físico.

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