Vendedores informales siguen en calles ofertando mercancías

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Cándida Acosta
Santo Domingo, RD

 A pesar de que el Gobierno dispuso que la mayoría de personas salgan de sus ca­sas solo si es necesario, ayer varios vendedores ambu­lantes circulaban en las ca­lles de diferentes sectores de la Capital, al parecer sin te­mor a que se apliquen san­ciones como en otros países extranjeros que para frenar la circulación del coronavi­rus COVID-19 hay personas multadas con el pago de su­mas de dinero y hasta en la cárcel por la desobediencia al mandado legal.

En el municipio de Santo  Domingo Este circulaba des­de tempranas horas una ca­mioneta repleta de corotos (ollas, anafes, tapas, colado­res, artículos plásticos, sua­pes y productos de limpieza en los hogares y hasta agujas de coser e hilos de colores); además de una marchan­ta con un coche de niños con dulces y ofreciendo amolar cuchillos, un panadero, dos personas montadas en un ca­ballo arrastrando una carreta ofreciendo tierra negra y un señor en bicicleta vociferando la oferta de aguacates, china dulce, lechosa, mandarina y guineos maduros.

En República Dominica­na, como en otros países de la  región latinoamericana exis­te una alta informalidad la­boral, con miles de cuenta­propistas que vivien del “día a día” para poder sobrevivir con sus familias. Actualmen­te, la informalidad laboral en el país pasa del 48% de la fuerza laboral.

De acuerdo con professio­nales de la economía, el Go­bierno debe adoptar medidas que garanticen a esas perso­nas que dependen de salir a la calle para poder comer que puedan subsistir y garanti­zarles un mínimo de ingre­sos, como la ampliación de la asistencia mediante la tarjeta de Solidaridad, a fin de que puedan quedarse en sus ca­sas y no correr el riesgo de sa­lir a las calles. En opinión de la economista Rosa Cañete “es importante entender que el virus no discrimina, es de­cir, si se hunde uno nos hun­dimos todos, ricos y pobres”, al ser entrevistada ayer en un programa televisado.

La economista consideró una amenaza que se transfie­ran las cargas de las crisis a los trabajadores más vulnerables, por lo que insta a regular que los empleados se puedan que­dar sin trabajo. En países como Argentina, desde hoy las per­sonas que no respetan las cua­rentenas son apresadas, igual como hizo China y, si son de otros países, los envían a los ae­ropuertos para que se vayan a sus países y les ponen una mul­ta y hasta presos si se descubren que están en las calles con el virus. Ayer también, el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que el COVID-19 es un reto que exige una respuesta in­ternacional.

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